Relevante distinción entre patinete eléctrico y ciclomotor a efectos del delito por conducción sin haber obtenido nunca permiso o licencia habilitante para ello.

Un juzgado de lo penal dictó una sentencia por la que condenó a la conductora de un VMP -concretamente un patinete eléctrico-, pues declaró probado que conducía un «ciclomotor» sin haber obtenido nunca permiso de conducción.

Formulado recurso de apelación, la Audiencia Provincial añadió a los hechos probados que la acusada desconocía la necesidad de contar con licencia o permiso para conducir el vehículo en cuestión, pero que, por ser un error vencible, podía haber evitado tal desconocimiento. Siendo así, la Audiencia Provincial estimó parcialmente el recurso, pero en el único sentido de rebajar la multa que le había sido impuesta en la instancia.

Frente a dicha estimación parcial, la condenada recurre de nuevo, esta vez en casación, alegando que el vehículo que conducía no era un ciclomotor sino un patinete eléctrico, para cuya conducción no se precisa ningún tipo de licencia, por lo que no se la puede condenar por un delito de conducción sin permiso.

Planteado así el recurso, el Tribunal Supremo señala en primer lugar que la existencia de resoluciones divergentes dictadas por distintas Audiencias Provinciales respecto a la consideración de esta clase de vehículos (patinetes eléctricos) como ciclomotores y a los efectos previstos en el CP art.384, ya dio lugar a la STS 10-2-22 del Pleno de la propia Sala 2ª, que resolvió precisamente esta cuestión, por lo que debe sujetarse a aquella.

Así, conforme a la doctrina contenida en dicha sentencia, el Tribunal Supremo señala que no todo vehículo de dos ruedas que no alcance la potencia en motor señalada en la descripción europea o nacional puede ser considerado, sin más, un ciclomotor.

Es decir, que no es posible, hoy, incriminar la conducción de los VMP en las infracciones penales del Capítulo IV del Título XVII del Código Penal, pues no están incluidos en las correlativas fórmulas típicas.

Y añade el Tribunal Supremo que ello es así salvo que se haga un uso fraudulento de estas categorías para camuflar, tras una aparente clasificación VMP, lo que es auténticamente, cuanto menos, un ciclomotor (o incluso una motocicleta), cosa que no ocurre en este caso.

Sentado ello, dice la Sala que, de acuerdo con la señalada doctrina y ante la absoluta ausencia de descripción de las condiciones y características del vehículo en el relato de hechos probados de la sentencia recurrida, que simplemente se califica en los hechos probados como ciclomotor, ello impide que se pueda discernir ante qué tipo de vehículo nos hallamos, lo que implica que se debe estimar el recurso y, por tanto, absolver al recurrente.

La Sala estima por último también que el error sufrido por el recurrente, por ignorar que podía precisar de permiso si su vehículo se hubiera calificado de ciclomotor, debe ser calificado de tipo y no de prohibición, pero que, aun siendo vencible, procede la absolución de dicho recurrente.