Es nulo por vulnerar los derechos fundamentales a la igualdad por razón de sexo, a la integridad física y a la integridad moral el despido de una empleada que se decide como represalia por no aceptar las insinuaciones sexuales de su superior. Junto con la indemnización por despido y los salarios de tramitación, la empresa debe hacer frente al abono de una indemnización adicional por los daños y perjuicios morales.

Despido nulo por acoso sexual

El 24-12-2019 la empresa comunica a la trabajadora, vinculada a la empresa con un contrato para obra o servicio determinado a tiempo completo, su cese alegando la finalización de los servicios para los que había sido contratada.

Disconforme con esta resolución la actora interpone demanda por despido que el juzgado de lo social estima. Califica el cese como un despido nulo al considerar que el mismo se produjo con vulneración de los derechos fundamentales a la igualdad por razón de sexo, a la integridad física y a la integridad moral, y condena a la empresa al pago de una indemnización por los daños y perjuicios derivados de la vulneración de derechos fundamentales.

En la redacción de hechos probados se considera acreditado que, en la comida de navidad de la empresa, su superior jerárquico procedió a realizarle tocamientos, tras lo cual manifestó su deseo de mantener relaciones sexuales con ella. Ante tal actitud, la actora optó por abandonar el local. En una reunión posterior, su superior se disculpó reconociendo que no era el momento ni el lugar apropiados, pero le sugirió, si bien de forma indirecta, la conveniencia de aceptar su propuesta de mantener relaciones sexuales ante los cambios a los que se enfrentaba la empresa para que decidiese “qué estaba dispuesta a hacer para mantener su empleo”.

Frente a esta sentencia, se alza la empresa en suplicación. Defiende que el cese se produjo por la finalización de la obra o servicio para la que fue contratada.

El TSJ desestima el recurso al considerar que el despido no tuvo un motivo razonable justificado pues, tras el cese, la misma actividad siguió realizándose por otros trabajadores de la empresa.

Sin embargo, subraya que sí existen indicios racionales suficientes de vulneración de derechos fundamentales (libertad sexual), dado que existe una clara relación de causalidad entre el comportamiento del superior jerárquico y el cese posterior, por lo que correspondía a la empresa acreditar que su decisión extintiva fue razonable y proporcionada.

Respecto a la indemnización por daños morales, la Sala considera que solo con la declaración de nulidad del despido no se compensan los daños morales pues los hechos que determinan la nulidad del despido atentan contra la libertad sexual y la dignidad de la trabajadora, lo que implica una elevada carga de daño moral. Estima adecuada y proporcionada la fijación de la indemnización conforme al régimen de sanciones de la LISOS.

NOTA. La sentencia contiene un Voto particular del magistrado D. José Luis Alonso Saura que recuerda que la indemnización no está concebida como punitiva o sancionadora, sino que debe atender a los daños realmente causados.

Debe cuestionarse, por tanto, cuándo procede realmente una indemnización por daños morales y cuándo el reconocimiento de una violación puede constituir una justa satisfacción suficiente para cualquier daño no pecuniario que pudiera haberse producido.

En el caso de autos, concluye que se ha producido una vulneración grosera de los derechos de la actora, por lo que la indemnización es ponderada y justificada, al tratarse de un proceder y vejación que no se podía esperar en términos de comportamiento cívico del jefe y administrador de la empresa, en un plano de superioridad jerárquica.