Terminábamos el post anterior preguntándonos qué tipo de PYME está capacitada para obtener financiación en el Mercado Alternativo Bursátil. En primer lugar hay que tener en cuenta los requisitos formales que el propio regulador impone para ser aceptada como cotizada en el MAB. Conviene recordar la necesidad de ser una Sociedad Anónima y de tener ingresos, asumir el compromiso de suministro de información semestral, disponer de un Auditor, de un Asesor Registrado y de un Proveedor de liquidez, entre otras obligaciones.

Pero más allá de la capacidad de la empresa de asumir todas las regulaciones del MAB, el ejercicio más importante que esta debe hacer es plantearse cual es realmente su motivación al querer cotizar en este mercado y si su proyecto es compatible con lo que el mercado puede aportar. Como más importantes podemos destacar:

NOTORIEDAD. Son varias las empresas del MAB a las que el impacto de su salida ha ahorrado mucha inversión en Marketing y a permitir acelerar o propiciar la firma de diversos acuerdos a escala internacional. Para la PYME española, aún con un importante componente de internacionalización, el hecho de estar cotizada en el MAB, da unas garantías de trasparencia y seriedad que los partners internacionales valoran mucho. La empresa debe valorar cual es su mercado y si el efecto de salir al MAB puede suponer una palanca hacia su expansión internacional. Salir en Bloomberg no lo es todo… pero ayuda.

GOVERNANCE. Otras compañías ven en el MAB una posibilidad “asequible” vs el Mercado Continuo, de conseguir una auténtica profesionalización de la compañía. Si bien es cierto que el Mercado Alternativo Bursátil puede ayudar a consolidar la profesionalización estructura directiva de la compañía y los órganos de gobierno, no es recomendable utilizar el MAB como instrumento de cambio cultural. Al mercado se debe ir con los deberes hechos.

FINANCIACIÓN. Por supuesto, el principal motivo de acudir al MAB, o al menos el más visible de todos, es la financiación. Es importante pero, determinar con precisión cuál es el momento óptimo de financiación. Demasiadas veces se ha construido la estrategia de financiación cargándolo todo en el debut bursátil. Se ha gestionado la entrada en el MAB como el final o culminación de una etapa y no como un punto de partida. Esto ha tensionado planes de negocio, valoraciones, Asesores y Bancos colocadores… a menudo con pésimos resultados.

Preparar la salida al MAB con una valoración atractiva y sólo levantando el capital que estrictamente se necesita para demostrar que con financiación la empresa es capaz de cumplir o superar su Plan de Negocio, conlleva una moderada dilución de la participación al inicio y le da un recorrido a la acción que fideliza a los inversores y permite realizar nuevas ampliaciones de capital a valores mucho más generosos.

Es vital que las empresas que debutan en el MAB entiendan que la historia de éxito la tienen que construir dentro del mercado y para ello deben demostrar primero y recibir después.

En el próximo post nos centraremos en la tipología de proyectos que pueden ser líderes en el MAB.

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Abril 2014

Jordi Rovira Martínez
Socio Área Consultoría y Finanzas IMBGrup