¿Qué consecuencias fiscales puede conllevar la disolución de entidades ?

La disolución con liquidación de una entidad produce consecuencias fiscales tanto para la entidad que se disuelve como para sus socios.

Efectos para la Entidad (art. LIS 17.4 c y 5)

El Impuesto de Sociedades (IS) no somete a tributación las plusvalías latentes en los elementos patrimoniales hasta que se transmitan a terceros, manifestándose en ese momento una renta, cualquiera que sea la forma en que se realice la transmisión, incluida la motivada por la disolución de la entidad.

En este sentido, en la entidad que se disuelve se genera una renta fiscal por diferencia entre el valor de mercado de los elementos transmitidos y su valor fiscal.

Si a efectos contables en la entidad disuelta no se manifiesta ninguna renta con ocasión de la transmisión de su patrimonio a sus socios, exigiría efectuar un ajuste positivo al resultado contable por el importe de dicha renta, para cuantificar la base imponible del período impositivo en el que se produce la transmisión de su patrimonio, esto es, en el período impositivo que concluye con la extinción de la entidad.

Efectos para Socio (art. LIS 17.8)

Esta operación determina una renta fiscal en el socio que debe computarse por la diferencia entre el valor de mercado de los bienes recibidos y el valor fiscal de la participación anulada.

Si el socio recibe bienes y no dinero u otro medio líquido, deben valorarse igualmente por su valor de mercado al objeto de cuantificar la renta obtenida.

El socio puede aplicar la exención sobre dicha renta de cumplir los requisitos previstos para las participaciones (LIS art.21.1.a yb), con independencia de la renta que en su caso se haya podido producir en la entidad con ocasión de su liquidación. La exención se aplica sobre la totalidad de la renta generada, incluso cuando parte de la misma no se corresponda con beneficios no distribuidos de la entidad liquidada ni con la renta que en esta última pueda generarse, como ocurre cuando el valor de adquisición ha sido inferior al importe de los fondos propios aportados por los anteriores socios a los que se hubiese adquirido la participación.

Si los principios contables determinan que los elementos recibidos por el socio deben contabilizarse por el mismo valor contable de la participación poseída en la entidad que se disuelve, siempre que el valor real de los elementos sea superior al valor contable de la participación la contabilidad no recoge renta alguna como consecuencia de la disolución de la entidad. En este caso, para determinar la base imponible debe efectuarse un ajuste positivo al resultado contable por el importe de la renta generada en la disolución.

No obstante, si se asimila esta operación a una permuta comercial, el socio debe registrar un resultado contable por diferencia entre el valor razonable de la participación anulada y su valor contable, valorando los activos recibidos en la liquidación por dicho valor razonable (lo normal es que coincida con el valor de mercado de los activos recibidos), por lo que el criterio contable coincide con el fiscal, y no procede realizar ningún ajuste para determinar la base imponible.

Departamento fiscal de IMB Grup

 

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